Música de cuencos tibetanos

La música de los cuencos tibetanos es común en sesiones de Reiki, meditación, yoga, terapias alternativas y rituales chamánicos o ceremonias religiosas de todo el mundo. La cultura del uso de cuencos ha estado presenten en toda Asia desde la edad de Bronce. En concreto, el cuenco tibetano tiene un origen anterior al budismo. Pero, los budistas lo adoptaron como consecuencia de la fusión con otras religiones. Los cuencos tienen una larga historia, hoy en día se los relaciona con las ondas alfa producidas por es cerebro y estudiadas por los neurocientíficos actualmente.

Origen de los cuencos tibetanos

Los llamados cuencos tibetanos tienen un origen anterior a la cultura budista. Provienen de la religión chamanica Bön Po con origen en el Himalaya. Esta religión animista se fusionó con el budismo procedente de la India para dar paso a lo que hoy se conoce como budismo tibetano. Sin embargo, el Bön Po no desaparecería por completo, sino que se bifurcaría en dos corrientes. Por un lado, el Bön Blanco más cercano al budismo. Y por otro, el Bön Negro más alejado del budismo que no reconoce al Dalai Lama como líder espiritual.

origen cuenco tibetano

A pesar de lo anterior, la cultura Bön Po no fue la única en hacer uso de los cuencos con fines mágicos y religiosos. El uso de cuencos parece provenir de la Edad de Bronce en China (dinastía Hsia, 2205-1766 a.C.) extendiéndose después a gran parte de Asia.  

Material de los cuencos tibetanos

El modo de fabricación de los cuencos también es llamativo. Para empezar, suelen hacerse a partir de la aleación de 7 metales nobles. El oro representando al Sol, la plata como la Luna, el mercurio simbolizando al planeta Mercurio, el cobre como Venus, el hierro para Marte, el estaño representando a Júpiter y el plomo que representa a Saturno. Además, los cuencos antiguos con fabricación de origen tibetano contienen hierro y níquel meteorítico. Esto se debe a que debido a la altitud el Tíbet la caída de meteoritos es más frecuente que en otras partes del mundo. Este níquel meteorítico hace que los cuencos antiguos sean mucho más valiosos. Además, para muchos este octavo elemento aporta un poder de sanación mayor ya que contiene polvo de estrella y materiales procedentes del espacio exterior.

Cuencos tibetanos y el cerebro

Las ondas alfa u ondas de Berger son oscilaciones electromagnéticas producidas por las células cerebrales. Este tipo de ondas se producen con la activación de las células del Tálamo.

Si bien la cultura de los Chakras lleva siglos hablando de las ondas procedentes de nuestro cuerpo. No es hasta el siglo XX cuando se detectan con la ayuda de los electroencefalogramas (EEG) y los magnetoencefalogramas (MEG).  

Llama la atención que las ondas alfa se detectan sobre todo en períodos de relajación durante la vigilia. Es decir, estando despierto y en reposo. Esto refuerza la idea de que el cerebro no se relaja durmiendo. No sorprende que estas ondas alfa se detecten más seguido en personas que meditan o rezan. Los científicos las han asociado con actividad de la corteza visual y la fase REM (Rapid – Eye – Movement) del sueño.

¿Cómo funcionan los cuencos?

Si has podido oír un cuenco tibetano en directo habrás notado las vibraciones que emite. Es un sonido profundo que atraviesa la piel. Pero, a la vez es gentil e invita a la relajación. Usados de la forma correcta la vibración del cuenco desbloquea y armoniza los Chakras (flujos naturales de energía). Estas vibraciones tienen la propiedad de modificar las ondas cerebrales, favoreciendo las ondas alfa propias de los estados de reposo o meditación.

A parte de para mejorar la meditación, los cuencos también se emplean en rituales chamánicos donde se quiere inducir a estados alterados de conciencia. Sin embargo, los cuencos deben usarse de forma responsable ya que si son tocados por cualquiera pueden emitir sonidos muy desagradables para el oído humano.

El uso de cuenco se ha relacionado con muchos beneficios para salud como: disminución del estrés y la ansiedad, mejoran de la concentración, estimulación de la actividad cerebral, equilibrar el sistema endocrino entre otros.

¿Cómo usarlo?

Con ellos se puede producir infinidad de vibraciones, incluso melodías si se emplean varios cuencos. Se usa normalmente una “baqueta” de madera, la cual, está envuelta de goma, silicona o algodón. Cada uno de estos materiales aporta un sonido diferente. El algodón, por ejemplo, da sonidos más graves.

Para que emita sonido se suele friccionar el borde del cuenco con la baqueta hasta que el cuenco. Si mantienes la fricción acariciando el borde con la baqueta (haciendo girar tu mano alrededor del cuenco) pronto comenzarás a sentir el sonido. Este sonido varía también en función del tamaño del cuenco y sus metales de aleación. Además, podemos llenarlo de agua para modificar el sonido y admirar el movimiento del agua provocado por las vibraciones.

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